Imagina por un momento que eres una cerilla, que logras escapar de la caja e inicias una huida desenfrenada hacia la libertad. Pero la vida, llena de obstáculos, te pone una piedra en el camino con la que tropiezas y cuando caes … Chas! Prendes, porque recuerda, eres una cerilla.
Ahora ya sabes que la vida de las cerillas es dura, muy dura. Recuérdalo siempre antes de prender una.











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