El fútbol te da alegrías, pero a la mayoría de los mortales, o en general a los que no son aficionados al Madrid o al Barcelona, normalmente lo que da son disgustos por encima de la alegrías.
En este caso, un chico llamado Alex se graba viviendo los 10 últimos minutos del partido Rayo – Granada, al que sigue por la radio, y por esas cosas que tiene el fútbol, pasa del nerviosismo a la tristeza absoluta, y de la tristeza a la euforia desmedida, y todo en un plis plas.







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